Era la fría estampa de una noche
Con el calor del verano anticipado
Y el aliento gélido de un adiós.
En el cielo un telón de turquesa
Discerniendo hacia un verde
Fino jersey de las montañas.
En mi cuerpo un deje de temor
temblaba bajo el calor
De un cuerpo ausenciado.
Era tu angustia, entonces,
El pincel que arranca de cuajo
A las nubes su palidez
Y las vuelve humareda
Sobre mis pupilas.
Era la cálida estampa de una noche
Con los verdes senderos de una voz
Allá en la montaña ajada.
Tu eco resonando en una y mil cuevas
De mi cuerpo hecho esponja.
Cada vez más llena de la oscuridad
Que todo lo invade,
que
todo
lo cala.
Era la fría noche en la que acabé empapada, de
los despojos
Que tu falta lanzaba contra mí
Cubos enteros de nostalgia
Gélida melancolía pegada a los tendones
Tenazas de mi cuerpo.
Y yo, que era fría como esa noche -bajo tus
manos- acabé en deshielo.