Bienvenidos a mi pequeño agujero negro.
Aquí podréis encontrar todo tipo de miedos, inseguridades y heridas a medio cicatrizar.

Todo está a la venta

lunes, 8 de junio de 2015


Y en verano quiero,
Colgarme de tu pelo
Y escribirte los versos más
incoherentes en los labios.

Llamarte y que mi voz
Con el rumor de las olas
Con el destello de tu voz
Parezca poesía.

Hablarte de inviernos
Y dudas ingenuas
Del pasado.

Dudar de tus manos
Llenas de magia.
Como tumbar la alegría de cualquier día a tu vera.
Como abrir los ojos y tenerte.
A mi lado.

Y en verano quiero
Ser la postal de todos
los lugares a los que vayas.
Entrar en tu vida,
más fuerte que nunca.
Como la brisa de la noche
Que hace vibrar tus ventanas.

domingo, 7 de junio de 2015


Y es como mil inviernos que acaban sin ti,

el frío que te cala la piel

gelifracción en mis manos

matorrales de grietas en mi cuerpo.

Y es como mil inviernos que terminan sin ti,

que dan la sensación

de nunca acabar.

Yo, que deslicé por la curva de tu espalda,

que anduve a ciegas por tu melena despeinada,

que me declaré en huelga de hambre con tus labios.

 

Yo, que caí de tu mentón a tus pies,

que te escalé –escabrosa- montaña de filamentos de oro,

pulida superficie, no tuve donde agarrarme.

 

Yo, que bailé en círculos perfectos alrededor de tu ombligo,

que me hice lunar y me infiltré en tu vientre,

que me escondí en la suavidad de tu piel.

 

Yo, que te declaré la guerra cuando te llamé

hogar de mis inviernos y primaveras

y piedra ardiente en mis veranos,

jamás te voy a vencer.

sábado, 30 de mayo de 2015

Deshielo

 Era la fría estampa de una noche
 Con el calor del verano anticipado
 Y el aliento gélido de un adiós.
 En el cielo un telón de turquesa
 Discerniendo hacia un verde
 Fino jersey de las montañas.

 En mi cuerpo un deje de temor
 temblaba bajo el calor
 De un cuerpo ausenciado.
 Era tu angustia, entonces,
 El pincel que arranca de cuajo
 A las nubes su palidez
 Y las vuelve humareda
 Sobre mis pupilas.

 Era la cálida estampa de una noche
 Con los verdes senderos de una voz
 Allá en la montaña ajada.
 Tu eco resonando en una y mil cuevas


 De mi cuerpo hecho esponja.
 Cada vez más llena de la oscuridad
 Que todo lo invade,
 que
 todo
 lo cala.

 Era la fría noche en la que acabé empapada, de los despojos
 Que tu falta lanzaba contra mí
 Cubos enteros de nostalgia
 Gélida melancolía pegada a los tendones
 Tenazas de mi cuerpo.

 Y yo, que era fría como esa noche -bajo tus manos- acabé en deshielo.